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Nos Escriben
Recogemos, con el consentimiento expreso de quienes los envían, algunos de los testimonios que se reciben en esta página web. Relatan favores obtenidos por la intercesión del fundador del Opus Dei o agradecen haber conocido su vida santa y sus enseñanzas. Si desea escribirnos, acceda a través de este enlace a la sección correspondiente (Enviar Testimonio).
En ella podrá especificar si desea que su testimonio sea publicado o que simplemente quede constancia del mismo sin incluirlo aquí:
San Josemaría me ha enseñado a santificar el trabajo
Soy estudiante posgraduada y estudio en el extranjero. Solía preocuparme mucho por mis resultados académicos. Durante los primeros años en la universidad, lo que me preocupaba ante todo era sacar buenas notas. Pero cuando empecé los estudios de posgrado en Australia el cambio de ambiente, de estilo de vida y de enseñanza, y el nivel de la universidad me pusieron nerviosa y sentía mayor presión.
Por poner un ejemplo, hubo un semestre puse mucho esfuerzo en una asignatura, pero el resultado no fue satisfactorio. Llegué a deprimirme con el resultado y me preguntaba si no estaba desperdiciando mi esfuerzo. Me encomendé a San Josemaría y él "me contestó". Leyendo “Camino” descubrí que San Josemaria apuntaba en el libro que “una hora de estudio es una hora de oración”. Entonces entendí que si ofrezco mi trabajo y mi estudio a Dios, todo el esfuerzo se convierte en oración. Me dí cuenta de que lo que realmente importa es el proceso y no el resultado. Ahora, cada vez que estudio y trabajo lo ofrezco al Señor y me concentro mejor, puesto que deseo ofrecerle al Señor lo mejor. San Josemaría me ha ayudado muchísimo al enseñarme a santificar mi estudio y al darme a entender el verdadero significado del estudio y del trabajo.
Chloe Leong Ka I, Macau
17 de enero
La piedra del anillo
Escribo para agradecer un favor que me ha hecho San Josemaría por tercera vez. Compré un anillo y, al poco tiempo, se le cayó la piedra que tenía engarzada. Pedí a San Josemaría que apareciera y ese mismo día la encontré.
Lo mandé a arreglar al joyero y, a los pocos años, se me volvió a caer. Pedí de nuevo y al día siguiente la encontré. Lo llevé otra vez a arreglar y, al recogerlo, el joyero me dijo que no me garantizaba que me durara mucho, pues no era fácil pegarla bien. Fui a la Iglesia Prelaticia de Santa María de la Paz y le pedí a San Josemaría que si se me caía de nuevo la pudiera encontrar. A los dos años, la perdí de nuevo. Pedí con mucha fe y con la seguridad de que la encontraría. Puse todos los medios y la busqué por todos los lugares donde estuve ese día. Pasaron tres días y yo sólo le pedía que me hiciera ver dónde estaba. Al tercer día la encontré y fui a agradecerle este favor a la Iglesia donde se encuentran sus restos mortales. Ahora pondré todos los medios para que quede bien asegurada y no se me pierda de nuevo. Mil gracias....
Doris. Roma
27 de enero de 2011
Y mi móvil funcionó...
Hace poco más de un mes se me estropeó el teléfono móvil que uso para asuntos de trabajo. Lo llevé a arreglar pero me dijeron que por ser fiestas de Navidad no podían hacerlo hasta después del 3 de enero. Hace unos 10 días se me ocurrió decirle a san Josemaría: ¡podrías arreglarmelo! Y se lo pedí sabiendo que podía hacerlo pero pensando que quizá también podía ofrecer la incomodidad de gestionar el arreglo. No me atrevía a hacer la prueba y hoy la víspera de ir a la tienda he pedido que me llamaran, he contestado y ha funcionado estupendamente. He rezado una oración de la estampa para agradecérselo.
Sari P. España
26 de enero de 2011
El bloque de hielo
Hoy, como cada día después de la comida, nos ibamos a reunir en el cuarto de estar para pasar un rato en familia cuando vimos que alguien había quitado el acordonado que habíamos puesto en la calle por el peligro que suponen las amenazantes estalactitas que penden desde nuestro tejado.
Pueden caerse en cualquier momento y sobre cualquier persona/coche. Suele haber coches aparcados en esa zona y, de hecho, hoy alguien había aparcado allí su coche.
Como no sabíamos quién era el propietario del coche, teníamos que
localizarlo a través de Internet. Con ayuda del número de la matrícula lo podíamos encontrar. Empezar a buscarlo en ese momento significaba no poder pasar ese ansiado rato en familia. Decidí encomendar a San Josemaría que no ocurriera nada durante ese tiempo y decidí que apenas termináramos intentaría encontrar en Internet al propietario para ponerme en contacto con él/ella y quitar el coche.
A los 20 minutos se oyó el ruido de un coche y al asomarnos a la ventana y vimos un coche saliendo: era el coche aparcado que se iba ¡gran
tranquilidad! Tras unos segundos oímos otro ruido: ¡era el bloque de hielo grande que había caído justo donde unos segundos antes había estado el coche! Doy gracias a San Josemaría porque el bloque de hielo no haya hecho daño a nadie ni a nada.
Cecilia Christiansen. Suecia
26 de enero de 2011
Un embarazo con dificultades que salió adelante
Estaba embarazada de 8 semanas. Fui al médico para una revisión y salí bien de mis análisis y el ultrasonido también. El bebé tenía un ritmo de latido normal, así que todo iba bien. Unos días más tarde, tuve una recaída. Me recetaron un medicamento para que el bebé se fortaleciera, pero pasaban los días y no mejoraba. Pedí a san Josémaría con fe, pues llevo años teniéndole devoción. Pedí que me ayudara a que desapareciera ese problema y, más adelante, en lo que me quedaba de embarazo. A los pocos días, me recuperé.
Di infinitas gracias a mi santito español. No tengo con qué agradecer tantos milagros que me ha hecho a mi familia y a mí. Todos los días rezo la oración. Gracias infinitas a san Josemaría Escrivá de Balaguer.
Marta M. R. México
23 de enero de 2011
Tranquilidad y seguridad
Siempre que leo la estampa de san Josemaría Escrivá de Balaguer, siento mucha tranquilidad y seguridad. Soy una persona que ha tenido muchos problemas pero gracias a su devoción y a sus oraciones he tratado de salir adelante, porque eso es lo que me inspira: seguir adelante.
Pedro Q. Perú
23 de enero de 2011
El don de la vida
Mi marido y yo queríamos tener un niño desde hace tiempo y no lo conseguíamos. Ahora acabo de saber que estoy embarazada. Estoy muy agradecida a Dios y a San Josemaría por este milagro. He pedido asiduamente su intercesión de San Josemaría y ha escuchado mis clamores. Le prometí que haría público este milagro para que otras personas no dejaran de rezarle. Gracias San Josemaría por velar sobre nosotros y por interceder por nosotros.
M. K., Kenya
20 de enero de 2011
Un embarazo descomplicado a pesar de mi epilepsia
Según los médicos, no iba a poder quedarme embarazada nunca. Pero decidí no someterme a ningún procedimiento. Desde antes de que San Josemaría fuera proclamado santo, ya le solicitaba favores. Y esta vez no hubo excepción, a los dos meses de recibir de los médicos la negativa acerca de mis posibilidades de ser madre, quedé embarazada. Todo mi embarazo fue saludable, a pesar de que soy epiléptica, no hubo complicación alguna. Mi hijo tiene ya 4 años y es un niño sano y feliz.
Viviana A., Costa Rica
19 de enero de 2011
Ayuda en el servicio militar obligatorio
Estaba haciendo el curso básico y obligatorio de instrucción militar cuando por la crudeza de trato que recibíamos por parte de los superiores me vi en la necesidad de rezar. Nos presionaban con una dureza que en ocasiones llegaba hasta el abuso. Hubo periodos en los que no nos dejaron ni dormir ni descansar. Empecé a rezar la estampa a San Josemaría y cada vez que le rezaba respondía a mis peticiones. San Josemaría intercedió varias veces por mí para conseguirnos más tiempo para exigencias tan básicas como dormir y descansar. También intercedió por mí para que me asignaran la base militar más cercana a las ciudades donde el Opus Dei tiene centros de formación cristiana. San Josemaría me ha ayudado tanto que me he dado cuenta de que no se consigue nada bueno sin pedirlo en la oración. Me ha ayudado a conseguir otras muchísimas cosas buenas.
P. C., EEUU
26 de diciembre de 2010
Con la estampa he dado la vuelta a mi vida
La estampa de San Josemaría ha conseguido que yo diera la vuelta a mi vida. Hace 16 años me arrodillé a rezar pidiendo cambiar mi vida. Pasado un tiempo, un buen día dí con la estampa de San Josemaría. Inicialmente dudé de ella, pero ha cambiado mi vida por completo. Me presenté al bachillerato elemental, pero fracasé. Conseguí obtener un empleo, pero como no tenía ningún certificado de estudios elementales, fuí contratada sólo en condición de ayudante. Quería seguir un curso de formación, pero no me admitieron en ninguna escuela porque no podía demostrar que había completado la enseñanza secundaria. Sin embargo, contra todo pronóstico -y es aquí donde empieza el núcleo de mi testimonio-, cuando conseguí una estampa y la recé por intercesión de San Josemaría, mi oración fue contestada y me admitieron en un instituto público donde pude cursar Diseño Gráfico y ciencias de la información. Al fin conseguí un título. Doy gracias a Dios por eso y por otra petición que hice por mi hermano, que había sido condenado a muerte. Le absolvieron de la condena el año pasado, en Junio de 2010, todo debido a la intercesión de San Josemaría. GRACIAS SEÑOR POR ESCUCHAR MIS ORACIONES a través de la intercesión de San Josemaría.
Florence Ayoo, Kenya
9 de enero de 2011
El trabajo desde el que pudiera ayudar a más personas
Trabajo a cargo de un departamento en una empresa en la ciudad de
Concepción. Después de dos años en este cargo, pedí un traslado dentro de la misma empresa a la ciudad de Santiago para desempeñar un cargo semejante.
Tras el proceso de entrevistas, todo parecía bien encaminado así que
simultáneamente propuse para mi reemplazo en Concepción a una de las
personas que estaban a mi cargo. Para que todo resultara bien, comencé a rezar la Novena del trabajo a San Josemaría. De manera repentina supe que el puesto que supuestamente yo ocuparía lo habían destinado -curiosamente- a otra persona. Ante esa situación, mi alternativa era quedarme en el puesto de Concepción pero sería una mala pasada para mi reemplazante -que ya estaba preparándose para ocupar el puesto-. Por lo tanto, me encontraba en el aire y sin pan ni pedazo. Sin desesperarme, seguí rezando la Novena pidiendo que pasara lo que fuera mejor para todos y que pudiera estar en el lugar en que pudiera ayudar a más personas.
Hace dos días recibí una llamada telefónica en que me confirmaban el
traslado a Santiago en el puesto al que había postulado. Todo esto lo atribuyo a San Josemaría. Ahora -hasta el 9 de enero- sigo rezando la Novena pero en acción de gracias y a continuación la seguiré rezando para poder desempeñar un buen trabajo.
Alejandro S. Chile
5 de enero de 2011
Aprendí a estudiar
Hola, me llamo Ana y me gustaría contar el pequeño milagro que me ha
concedido San Josemaria. Estudio primero de bachillerato y le pedí a San Josemaría por favor que aprobara el examen de historia de recuperación. A cambio, yo escribiría mi testimonio. La verdad me ayudó mucho en el estudio y, gracias a él ¡He sacado un 6! Recomiendo a los estudiantes que le pidan mucho por sus exámenes y el estudio. Le estaré eternamente agradecida.
Ana G., España
5 de enero de 2011
La crisis se ha calmado
Últimamente no teníamos noticias de una amiga mía, convaleciente que padece una enfermedad crónica. Yo estaba muy inquieta y recobré confianza rezando a san Josemaría. Al día siguiente, recibí noticias suyas del marido que también estaba inquietísimo. Estaba mejor. Seguí rezando para que se pusiera bien. La crisis se ha calmado. Ahora rezo para que su curación sea definitiva. Tengo confianza.
Marion, Francia
1 de enero de 2011.
http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/nos-escriben
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