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Todo está bien

Un favor especial de san Josemaría Escrivá

Canada, 25 de febrero de 2011

Etiquetas: Enfermedad, Fe, Oración, Canadá
Dagmar es canadiense, de religión luterana, y consultora inmobiliaria. La vida de su madre corrió un grave riesgo y acudió a san Josemaría.

Mi madre ya tiene cierta edad y problemas de salud. En diciembre 2005, se puso gravemente enferma. Ella pensó que era una crisis cardíaca. Me llamó a las tres de la madrugada. Fuimos al hospital donde los médicos le hicieron pasar toda una bateria de pruebas. Y comenzó una gran excitación nerviosa.
Mi madre tenía un sepsis. Se le diagnosticó también una ruptura de la vesícula biliar ¡Dios mio! Podía morirse en 24 horas. La prueba de imagen por resonancia magnética reveló que la vesícula biliar era tan pesada que se había desgarrado y aplastado los canales biliares.
La única solución era la operación, es decir la ablación de la vesícula biliar y la sección de una parte del intestino para reparar los canales biliares. Este tipo de operación dura doce horas como mínimo.
El doctor Sharif Hanah, jefe de uno de los equipos quirúrgicos se encargaría de la operación.
Examinó los resultados de la IRM del hospital de Toronto. Me los enseñó. No se veían más que lesiones y desgarres.Sometieron a mi madre a otra prueba de IRM en Sunnybrook los resultados fueron idénticos a los primeros. En resumen, mi madre pasó 2 pruebas de IRM y dos series de análisis en dos laboratorios distintos.
Se fijó la operación para el 26 de septiembre. Monique había hecho lo posible para que me recibiera el prelado del Opus Dei el 25 (estaba en Canadá). Lo primero que me dijo fue: “Todo le irá bien a tu madre”. Y añadió que los 85000 miembros del Opus Dei rezaban por ella. Mi madre tenía 30% de probabilidad de no salir con vida.
A las 7h, la llevaron a la entrada de la sala de operaciones. Y ¿qué pasó a las 8h? El doctor Hanah me dijo: Dagmar, espere un instante, tengo que ir a ver a su madre. Vuelvo enseguida.
Se fue a ver a mi madre y me llamó aparte. Nos sentamos en un sitio tranquilo.Entonces me confesó: soy cristiano ferviente, Y esta mañana he tenido una premonición. He tenido la intuición de que todo iba a ir estupendamente.
A las doce menos diez, sonaba mi teléfono. Era el doctor Hanah. « Dagmar, no podía creérmelo. Le he quitado la vesícula biliar y los canales biliares estaban ahí. Estaban en perfecto estado. Hice una radiografía para ver si había perforaciones pero no detecté ninguna. Después la sometí a una prueba mucho más precisa, una radioscopia. Y no encontré nada sospechoso. Entonces la volví a coser. Ha sido todo lo que he hecho. Todo está bien.
Dos semanas después, en la visita de control de mi madre, le pregunté al doctor Hanah: ¿Piensa usted que todo lo que ha sucedido a mi madre es un milagro?
Le recuerdo que es uno de los mejores cirujanos de Toronto.
Me miró a los ojos y me contestó: “SI”