Bajo su impulso
Sendas, dispensario en Buenos Aires

En el dispensario
El trabajo de este centro médico asistencial se desarrolla en diferentes barrios de la zona, todos ellos con graves carencias y con constante aumento de la población por los múltiples asentamientos. Algunos están construidos sobre un basural que produce, entre otras cosas, la contaminación de las primeras capas de agua y la infertilidad de la tierra. La mayoría de las viviendas son de chapa, y la población subsiste en condiciones muy precarias.
Los consultorios se han especializado en Pediatría, clínica médica básica, prevención en la desnutrición, apoyo psicológico, asistencia social y formación en las virtudes para adolescentes y madres. Sendas tiene, además, un taller de actividades manuales y un servicio gratuito de Farmacia.

Desde hace unos años, un grupo de profesionales y estudiantes de distintas áreas de la salud, y de otras disciplinas, prestan sus servicios cada sábado. Al principio sólo había una pequeña sala, pero el proyecto fue creciendo y los pacientes junto con el trabajo de los voluntarios y los donativos, aumentaron. Se pudo construir una sede, pequeña y digna, a unos tres kilómetros del emplazamiento original, en el centro de Los Ceibos, donde la necesidad de atención es más urgente. No se dispone de agua potable, ni gas, ni red de cloacas, y menos aún, con la posibilidad de contar con un seguro de salud. En cada una de las pacientes, además de la acuciante pobreza, se advierte la carencia espiritual.
Mónica y Haydee, vecinas del barrio, se encargan de la limpieza de Sendas y del cuidado de las plantas que gente de la zona regaló para decorar el dispensario y el pequeño jardín. Cada sábado, tres vecinos colaboran en el traslado de las cajas de medicamentos que se transportan desde Buenos Aires. Los que viven más cerca de Sendas, se ocupan de custodiar el edificio. Desde finales de noviembre, la cantidad de pacientes que acuden, se cuadriplicó, por lo que se pusieron en marcha numerosas actividades. Marcela se ofreció a impartir clases de tejido y comenzaron también charlas de formación humana y cristiana para adolescentes.
El proyecto Sendas moviliza a estudiantes, profesionales jóvenes, empresarios y médicos. El consejo es: "vayan una vez, pues sabemos que volverán". La jefa de relaciones institucionales de una empresa que contribuyó con el setenta por ciento para la construcción, asistió a la inauguración y se propuso facilitar mensualmente la lana para el taller de tejido.
En una de las paredes de entrada del dispensario se colocó una imagen de San Josemaría como muestra de agradecimiento y de la devoción que ha arraigado en la zona.
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