Testimonios
Preparar una comida adquiere un valor infinito
Marie Cantin, médico, ama de casa, Quebec, Canadá
7 de diciembre de 2002
Me impresionó el amor de san Josemaría a esa fuente de gracias que son los sacramentos. La Misa, “centro y raíz de la vida cristiana”, es cada vez más para mí, como lo fue para él, el eje alrededor del que giran mis días. Desde el comienzo, me cautivó el mensaje sobre el trabajo. Aprecié mucho descubrir que lo que da valor a nuestras tareas era el amor de Dios que se pone al realizarlas. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y todos los hombres, decía el fundador del Opus Dei. Bajo esta luz, el simple hecho de preparar una comida o de bañar a un niño adquiere un valor infinito.
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