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Una lluvia milagrosa
14 de mayo de 2010
La localidad de 'El Espinal', pueblo de Perú situado en el distrito de Motupe -en la región de Lambayeque-, atravesaba una fuerte sequía que amenzaba con hundir la economía doméstica de sus habitantes, que viven de la agricultura y de la crianza.
Se trata de un poblado que no tiene grandes posibilidades económicas, pero sí mucha iniciativa y empeño por cambiar la situación de pobreza que les azota.
El 'poder' de las estampas
La devoción a San Josemaría Escrivá de Balaguer, nació muy unida a lo más característico del Opus Dei: el trabajo. Necesitaban que la fuerte sequía llegara a su fin para poder seguir cultivando. Fue el sacerdote que atiende esta zona quién les llevó estampas de San Josemaría para que pidieran el fin de la sequía y, contra todo pronóstico, comenzó a llover ese mismo día. Los habitantes entendieron el aconteciemiento como una respuesta a su oración.
El párroco les propuso conseguir una imagen del Fundador del Opus Dei -que mientras construían la capilla dedicada al mismo-, se quedaría en Motupe. Durante dos años, los habitantes del Espinal hicieron viajes a esa ciudad a pie, en burro o en mula, para ver la imagen de "su santo". No les importaron los sacrificios que conllevaba hacer cada viaje. Atravesaron caminos de tierra y piedras -propios de las carreteras de la sierra- bordeando además amenazantes abismos.
El 11 de septiembre de 2008 terminaron por fin los trabajos de construcción de la capilla. Se trasladó la imagen de San Josemaría y se dio por inaugurada la parroquia dedicada a este santo del trabajo escondido y ordinario con una Misa de dedicación de la capilla y la bendición de la imagen. Entre otros, acudieron al acto de inauguración el colegio de Chiclayo y el alcalde de Chóchope, distrito cercano a este poblado, quien apoyó la construcción de la capilla desde el principio. Un grupo de niños la recibió con banderitas y la acompañaron en procesión, entre cantos, rezos y cohetes.
Sin luz eléctrica
Un grupo de personas de Ferreñafe, conocedoras de la devoción de este pueblo y también de sus necesidades, decidió participar en la celebración del primer aniversario de la dedicación de la capilla.
Fue el pistoletazo para dar salida a un plan de proyección social periódico dirigido, sobre todo, a las madres de familia. Aunque también participan otras interesadas como es el caso de la profesora del lugar.
El Espinal no dispone todavía de luz eléctrica. Para la organización de actividades en las que ésta es necesaria -como por ejemplo ver una película del Fundador del Opus Dei-, el sacerdote tiene que llevar un motor desde otro pueblo. A pesar de lo aparatoso del montaje, la gente acude puntualmente a las reuniones y agradece emocionada las palabras que San Josemaría les dice al corazón.

Un momento de la procesión organizada en 'El Espinal' con la imagen de San Josemaría
El 'poder' de las estampas
La devoción a San Josemaría Escrivá de Balaguer, nació muy unida a lo más característico del Opus Dei: el trabajo. Necesitaban que la fuerte sequía llegara a su fin para poder seguir cultivando. Fue el sacerdote que atiende esta zona quién les llevó estampas de San Josemaría para que pidieran el fin de la sequía y, contra todo pronóstico, comenzó a llover ese mismo día. Los habitantes entendieron el aconteciemiento como una respuesta a su oración.
El párroco les propuso conseguir una imagen del Fundador del Opus Dei -que mientras construían la capilla dedicada al mismo-, se quedaría en Motupe. Durante dos años, los habitantes del Espinal hicieron viajes a esa ciudad a pie, en burro o en mula, para ver la imagen de "su santo". No les importaron los sacrificios que conllevaba hacer cada viaje. Atravesaron caminos de tierra y piedras -propios de las carreteras de la sierra- bordeando además amenazantes abismos.

'El Espinal' es un pueblo de Perú situado en el distrito de Motupe
El 11 de septiembre de 2008 terminaron por fin los trabajos de construcción de la capilla. Se trasladó la imagen de San Josemaría y se dio por inaugurada la parroquia dedicada a este santo del trabajo escondido y ordinario con una Misa de dedicación de la capilla y la bendición de la imagen. Entre otros, acudieron al acto de inauguración el colegio de Chiclayo y el alcalde de Chóchope, distrito cercano a este poblado, quien apoyó la construcción de la capilla desde el principio. Un grupo de niños la recibió con banderitas y la acompañaron en procesión, entre cantos, rezos y cohetes.
Sin luz eléctrica
Un grupo de personas de Ferreñafe, conocedoras de la devoción de este pueblo y también de sus necesidades, decidió participar en la celebración del primer aniversario de la dedicación de la capilla.
Fue el pistoletazo para dar salida a un plan de proyección social periódico dirigido, sobre todo, a las madres de familia. Aunque también participan otras interesadas como es el caso de la profesora del lugar.
El Espinal no dispone todavía de luz eléctrica. Para la organización de actividades en las que ésta es necesaria -como por ejemplo ver una película del Fundador del Opus Dei-, el sacerdote tiene que llevar un motor desde otro pueblo. A pesar de lo aparatoso del montaje, la gente acude puntualmente a las reuniones y agradece emocionada las palabras que San Josemaría les dice al corazón.
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