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San Josemaría y el Vaticano II

16 de enero de 2012

Etiquetas: Opus Dei, Papa, Concilio Vaticano II
Una contribución aún poco conocida
GIUSEPPE BRIENZA, www.vaticaninsider.it

Las biografías de monseñor Josemaría Escrivá (1902-1975), fundador del Opus Dei canonizado por Juan Pablo II en 2002, indican, por lo general, que durante el Concilio Vaticano II se encontró con muchos de los que participaron en este importante y aún controvertido hito de la Iglesia.

En el último número de Studia et Documenta. Rivista dell’Istituto Storico San Josemaría Escrivá, Carlo Pioppi (docente de Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz) publica un ensayo que se titula “Algunos encuentros de san Josemaría Escrivá con personalidades eclesiásticas durante los años del Concilio Vaticano” (original en italiano). El autor identifica por primera vez -y gracias a la documentación del Archivo General del Opus Dei-, cuáles fueron los exponentes de la Iglesia con quienes se encontró san Josemaría Escrivá entre 1962 y 1965.

Si bien, como indica Pioppi, Escrivá «no participó en el Concilio Vaticano II [...] prestó un especial interés a este acontecimiento eclesial de extraordinaria importancia». Como “Presidente general” del Opus Dei, habría sido invitado a participar en el Vaticano II como padre conciliar.
Sin embargo se vio obligado a declinar la invitación porque -indica el historiador- «su presencia hubiera sido a título de presidente de un instituto secular, justo cuando en los dicasterios romanos se estudiaba la posible solución jurídica definitiva para el Opus Dei. Estar presente, pues, en el Vaticano II como padre conciliar, hubiera podido interpretarse como una aceptación de la situación que existía de hecho; hubiera sido sentar un precedente, en el sentido de que estaría representando una figura canónica -Instituto secular- que no era adecuada a la naturaleza del Opus Dei».
Pablo VI visita el Centro ELIS, en 1965
Pablo VI visita el Centro ELIS, en 1965

El interés y el posterior aporte de san Josemaría al Concilio hay que buscarlos antes de que Juan XXIII le convocara, dado que, desde 1959, estudió a fondo los documentos y los discursos pontificos relativos al concilio. Le dio mucha alegría «saber que el Papa deseaba que los trabajos de la asamblea tuvieran una orientación pastoral» (Cfr. Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, III). Después de haberse puesto de acuerdo con la Presidencia y con la Secretaría del Concilio para hablar con los padres conciliares, respetando el secreto de oficio, Escrivá ofreció material de estudio y de trabajo, dedicando cada día un poco de tiempo a estas citas, empezando por los padres conciliares que pertenecían al Opus Dei, como a los obispos Ignacio Orbegozo (Prelado de Yauyos, Perú) y los auxiliares Luis Sánchez-Moreno (de Chiclayo) y Alberto Cosme do Amaral (de Oporto).

Durante los años del Concilio, el fundador hizo y recibió 235 visitas en total, que se encuentran catalogadas por nombre y en orden cronológico en el Apéndice 1 del ensayo de “Studia et Documenta”, entre las que destacan, en primer lugar, las que tuvo con el cardenal Ildebrando Antoniutti (1898-1974), entonces pro-nuncio apostólico en España (64 visitas). Después , Pioppi, en el Apéndice 2, presenta una distribución muy útil por las naciones de los prelados que Escrivá encontró en este periodo; destaca, evidentemente, Italia como el país de origen de la mayor parte de las personas con las que habló (64 de un total de 127 visitas); después aparecen España (21 personas y 69 visitas) y Francia (10 personas, 15 visitas).

Ignacio Orbegozo, Prelado de Yauyos (Perú)
Ignacio Orbegozo, Prelado de Yauyos (Perú)
Después, por lo menos durante una ocasión (el primero de marzo de 1963), el fundador del Opus Dei votó “virtualmente” en el Concilio, cuando don Álvaro del Portillo (1914-1994), su “brazo derecho” desde el inicio de la Obra y entonces Secretario de la Comisión conciliar para la disciplina del clero y del pueblo cristiano (cuya causa de beatificación está en proceso), le pidió oficialmente un voto sobre los temas para incluir en el manual para los párrocos y en el Directorio catequístico (la respuesta de Escrivá, mencionada por Pioppi, data del 5 de marzo de 1963).
El aporte de san Josemaría Escrivá al Concilio, como afirmó Vázquez de Prada en la biografía citada, «fue de naturaleza diferente y muy importante, dejando a un lado los consejos y las orientaciones que le pidieron en más de una ocasión».

La documentación de los numerosos encuentros que tuvo san Josemaría con padres conciliares y peritos conciliares asume hoy una importancia singular. El mismo Escrivá, en una entrevista de 1968, respondía a una pregunta sobre los frutos del encuentro ecuménico: «Una de mis mayores alegrías ha sido ver cómo el Concilio Vaticano II ha proclamado con mucha claridad la vocación divina del laicado. Sin ninguna presunción, debo decir que, por lo que se refiere a nuestra espiritualidad, el Concilio no ha significado una invitación para cambiar, sino que ha confirmado lo que -por gracia de Dios– estábamos viviendo y enseñando desde hacía muchos años» (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, n. 72).