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Si alguna mujer me lee...
Pedro Rodríguez


Los tres últimos puntos de este capítulo (El apostolado) –que fueron redactados por San Josemaría en Burgos– tratan de «la mujer en el apostolado». No quiere decir esto que ahora comience San Josemaría a hablar del "apostolado de la mujer", pues lo que viene tratando en todos los capítulos se refiere, indistintamente, a hombres y mujeres.
Así se lo oí yo explicar personalmente en Roma, 1957. Y concretaba más: «Yo iba a casa de una anciana señora de ochenta años que se confesaba conmigo, para celebrar Misa en aquel oratorio pequeño que tenía. Y fue allí, después de la Comunión, en la Misa, cuando vino al mundo la Sección femenina».
En rigor y desde la perspectiva en que se sitúa Camino, San Josemaría no tiene nada que decir a las mujeres que no sea repetir, lo que ha dicho para todos desde el primer punto del libro. Lo cual no significa que la peculiaridad femenina no pueda dar lugar –y de hecho lo ha dado– a un tratamiento de la totalidad de la vida cristiana desde la manera de ser propia de las mujeres. Pero cuando se está explicando el Evangelio a los cristianos, se habla como San Pablo: a hombres y mujeres, a siervos y a libres, a judíos y a griegos.
Por eso, estos tres puntos tienen, a mi parecer, una singular naturaleza: figuran no como consideración "sectorial" del apostolado peculiar hecho por las mujeres –nada dicen sobre la materia–, sino como una reflexión, apenas incoada, sobre los lugares bíblicos que presentan el «grupo de los discípulos» como formado desde los orígenes por «hombres y mujeres» en unidad de comunión con Jesús y con diversidad de ministerios.

Yo oí explicar lo de "ni de broma"
El tenor redaccional del punto 980 parece rememorar la época que sigue al 2 de octubre de 1928, fecha de la fundación -«Yo había escrito: nunca habrá mujeres –ni de broma– en el Opus Dei»- y la inspiración del Señor que le llevó a extender el Opus Dei a las mujeres, el 14 de febrero de 1930. «Comencé a celebrar la Misa pensando que nunca habría mujeres en el Opus Dei y al terminar estaba fundada la sección femenina de la Obra».
Así se lo oí yo explicar personalmente en Roma, 1957. Y concretaba más: «Yo iba a casa de una anciana señora de ochenta años que se confesaba conmigo, para celebrar Misa en aquel oratorio pequeño que tenía. Y fue allí, después de la Comunión, en la Misa, cuando vino al mundo la Sección femenina». San Josemaría decía con humildad: «La fundación del Opus Dei salió sin mí; la Sección de mujeres contra mi opinión personal». El texto continúa: «y la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz queriéndola yo encontrar y no encontrándola. También durante la Misa»
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