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Testimonios

Me di cuenta que podía ser buen cristiano, hincha de Peñarol y político colorado

Jorge Barrera, abogado y político, Uruguay

1 de diciembre de 2002

Etiquetas: Opus Dei, Política, Servicio, Unidad de vida
Debo reconocer que por formación familiar siempre fui muy idealista. Viví, nací y crecí con la política y por tanto la discusión de ideas era un tema central. Siempre me consideré un idealista y por tanto defiendo la convicción que me fuera inculcada por mis padres de que la vida tiene sentido si uno se la juega por un ideal.
La preocupación social siempre estuvo muy presente en mi vida, tanto por una cuestión intelectual como por motivos personales: todos debimos sufrir las nefastas consecuencias económicas de la dictadura. Mi padre conoció a Luis Batlle en el año 1960, poco antes de trasladarse a Montevideo para iniciar la facultad y trabajar en la interna colorada con Jorge Batlle como candidato. Durante esa campaña, en un club político, mi padre conoce a mi madre, estudiante de Magisterio, a los 8 meses se casan y en 1968 nazco yo, producto 100 por 100 de la política.
Del Opus Dei lo que más me atrajo es que yo iba a los centros de la Obra a recibir formación espiritual y doctrinal, y me ayudaban a entender el por qué de las cosas. Yo soy muy racional y muchas veces veía en la fe un puro sentimentalismo, un estilo que al menos para mí no me parecía adecuado. Me enseñaban a tener una fe recia, me explicaban que no había divorcio entre fe y vida, que yo podía ser hincha de Peñarol, político del Partido Colorado y buen cristiano, y sin perder ni cambiar ninguna de esas cosas. A mí lo que me encantó del Opus Dei es que podía ir a la “Amsterdam” a gritar los goles de Morena, podía entregar volantes de la Lista 15 e ir a Misa todos los días. Y todo formando una unidad. Eso para mí era superlativo.
A veces me preguntan si es difícil compatibilizar el ser del Opus Dei con el estar en la vida política. Y creo que para nada, al contrario. Si hay algo que la vida política demuestra a lo largo de toda su historia es que sólo puede ser concebida con actitud de servicio. Y la esencia de la vida cristiana es la caridad. En el Opus Dei siempre nos enseñan a querer a los demás, también a los que opinan distinto.
No descubrí mi vocación política en el Opus Dei, nací siendo político. Pero encontré sí el sentido de la entrega trascendente hacia el otro, el ser optimista frente a las contrariedades o al ayudar a los demás frente a las necesidades materiales y espirituales, porque muchos lo que necesitan es ser escuchados y reconocidos como personas. El Opus Dei en mi vida política me ayudó mucho a reconciliarme con quien he tenido peleas, a luchar para no guardar rencores y, sobre todo, me sirve mucho una frase que una vez me dijo un sacerdote del Opus Dei: “detrás de cada persona no veas un voto sino un alma” Me cuesta, porque es verdad que miro almas y votos, pero me ubica en qué es lo verdaderamente importante. Es difícil pero en la Obra te enseñan a comenzar y recomenzar.
No es la primera vez que lo tengo que explicar, pero vale la pena repetirlo: jamás recibí en el Opus Dei una indicación política. Es más, mi lealtad política es hacia Jorge Batlle, la Lista 15 y mis votantes, y no le debo ninguna lealtad política al Opus Dei. Claro que yo procuro ser un buen cristiano: creo que es un ejemplo magnífico el que citaba San Josemaría Escrivá cuando decía que el cristianismo no era como un sombrero que se quita y se pone según el lugar donde uno esté.
También tengo que decir que jamás le pedí a alguien que haya conocido a través del Opus Dei que me vote o me deje de votar porque sería traicionar lo más sagrado que tengo que es esa vocación, luchar por ser santo en medio del mundo a través de mi profesión.
Respecto al Opus Dei y la política, me gustó mucho una pregunta que le hicieron al Fundador del Opus Dei y la respuesta que dio: –“¿Qué posición tienen los miembros del Opus Dei en la vida pública de los pueblos?”, le interrogaron. Y allí el Fundador del Opus Dei explicó con una respuesta, genial y rotunda, la libertad que se vive en la Obra: –“La que les dé la gana”. Nada más, así de claro.