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Testimonios

La historia de Mariajosé Milagro

Yanet María, Cañete (Perú)

18 de diciembre de 2014

Etiquetas: Perú, Josemaría Escrivá, favores del fundador del Opus Dei
Me llamo Yanet María y vivo en Cañete (Perú). En el mes de febrero de 2012 comencé a tener unos dolores en la cintura que no me dejaban dormir. En el hospital, el doctor me mandó a sacar rayos X y, al recoger el resultado, señaló que tenía una inflamación. Me aconsejó hacer unas terapias. Fue pasando el tiempo pero el dolor seguía igual. Decidí ir a una clínica particular para hacerme más exámenes. El resultado sobre la posibilidad de un embarazo salió negativo. Al día siguiente, como el malestar persistía, acudí a la sección de ginecología del hospital y me hicieron unos análisis completos y una ecografía: estaba embarazada de tres meses. Al contarle al médico que me habían hecho rayos X me dijo que eso afectaría al bebé, que podría nacer con malformaciones.

Trabajo en el departamento de mantenimiento “Condoray” y todas mis compañeras, apenas supieron la noticia, comenzaron a rezar por mí asegurándome que todo saldría bien. Me dijeron que el futuro bebé sería la alegría de mi hogar. Me aconsejaron que si era niña la podía llamar Mariajosé y si era niño, Josemaría, porque todas, incluida yo, le pedíamos a san Josemaría que mi hijo naciera sano. En total, puedo contar más de 100 personas que estaban rezando por mí y por mi bebé.

El 15 de octubre me sentí mal, fui al hospital y me internaron porque el parto parecía que se adelantaba. Aún no había cumplido los 9 meses, así que estuve allí hasta el 28 de octubre de 2012, y ese fue el día en que nació Mariajosé. Fue un parto difícil pero con la ayuda de Dios todo salió bien. Algunos me habían aconsejado que quitara la vida a mi hija pero yo siempre me acogí a la voluntad de Dios, que es mi Padre y recordé que la fe mueve montañas. Me apoyé en la oración de las que formamos la gran familia “Condoray” y pensé que si mi hija tenía alguna deformación, llevaría esa cruz con alegría.

La niña nació sana. Le doy las gracias a san Josemaría por llevar nuestras suplicas a Nuestro Señor Jesucristo y por enseñarme a confiar en Dios. Mi esposo, que es taxista, está muy contento y también toda la familia. Contamos a mucha gente la historia de Mariajosé a la que también quise agregarle el nombre de Milagro porque nació en la fecha de la festividad del Señor de los Milagros, una devoción muy tradicional en el Perú.

Ahora todos los 26 de junio la llevamos a la procesión de san Josemaría que recorre las calles de Cañete y le pedimos su protección. Ella camina de su mano y sabemos que nunca la abandonará.