Documentación
Relatos biográficos

Por los caminos de Europa

Etiquetas: Agradecimiento, Piedad, Virgen, Viajes, Amar a la Iglesia
En los primeros días de abril de 1970, San Josemaría comentaba que visitaría dos santuarios de la Virgen, como un creyente del siglo XII: con el mismo amor, con aquella sencillez y con aquel gozo. Pediría por el mundo, por la Iglesia, por el Papa, por el Opus Dei.

San Josemaría viajó como romero de la Virgen por santuarios y ermitas de todo el mundo
San Josemaría viajó como romero de la Virgen por santuarios y ermitas de todo el mundo
Es un resumen de las disposiciones e intenciones que albergaba en el corazón mientras viajaba como romero de la Virgen por santuarios y ermitas de todo el mundo.

La piedad mariana del fundador del Opus Dei estaba profundamente arraigada en su alma, llenaba toda su existencia, todas las horas de su jornada y, aunque levantara el corazón muchas veces al día a Nuestra Señora, necesitaba también demostrar su amor con esas visitas.

En numerosas y habituales visitas a Santuarios de Nuestra Señora, -escribió san Josemaría- he tenido ocasión de reflexionar y de meditar sobre esta realidad del cariño de tantos cristianos a la Madre de Jesús. Y he pensado siempre que ese cariño es una correspondencia de amor, una muestra de agradecimiento filial. Porque María está muy unida a esa manifestación máxima del amor de Dios: la Encarnación del Verbo, que se hizo hombre como nosotros y cargó con nuestras miserias y pecados. María, fiel a la misión divina para la que fue criada, se ha prodigado y se prodiga continuamente en servicio de los hombres, llamados todos a ser hermanos de su Hijo Jesús. Y la Madre de Dios es también realmente, ahora, la Madre de los hombres 1. (Es Cristo que pasa, n. 140).

El fundador del Opus Dei aprendía de los tesoros de la piedad popular que se descubren en los templos y santuarios marianos. Se conmovía al conocer la historia de una determinada advocación y de la protección maternal que Nuestra Señora había dispensado durante siglos en esos lugares; se removía con la fe y el amor de tanta gente sencilla, con su penitencia...

Sería imposible enumerar todos los viajes de intensa oración y confiado abandono en la Virgen que realizó a los más importantes santuarios marianos del viejo continente y de varios países americanos.

En Bélgica: Santa Maria Regina Pacis
Uno de los primeros recuerdos que se conservan del paso de san Josemaría por Bélgica es una postal llegada a Roma y fechada en aquel país el 28 de noviembre de 1955.

El recurso a Nuestra Señora sería una constante en los sucesivos viajes que hizo a las Islas Británicas hasta 1962
El recurso a Nuestra Señora sería una constante en los sucesivos viajes que hizo a las Islas Británicas hasta 1962
Regresaría al año siguiente y en varias ocasiones más, pasando por ciudades como Brujas, Amberes o Lovaina. En Bruselas se detuvo con frecuencia en la Iglesia de Santa Catalina, donde se venera una imagen que representa a la Abuela de Jesús -Santa Ana-, con la Virgen y el Niño. También rezó en la Iglesia de San Nicolás, donde se venera la imagen de Sancta Maria Regina Pacis.

En una de los encuentros con gente joven que tuvo en Roma durante la semana de Pascua en 1968, le regalaron una copia pequeña, en piedra policromada, de Sancta Maria Sedes Sapientiae, Patrona de la Universidad de Lovaina
-¡Qué bonita es!, comentó antes de dar un abrazo al que se la había traído.

En Holanda: en la iglesia de Nuestra Amada Señora
Onze Lieve Vrouw, Nuestra Amada Señora, es uno de los modos en que la lengua holandesa designa a la Santísima Virgen. Muchas son las imágenes que el pueblo holandés venera desde hace siglos, y bastantes de ellas escucharon la oración de San Josemaría.

Junto al Keizersgracht, uno de los famosos canales que atraviesan Amsterdam se venera una imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y un retablo que gustó especialmente al fundador del Opus Dei: representa la muerte de San José, acompañado de Jesús y María.

En Inglaterra: la Dote de Nuestra Señora
El 5 de agosto de 1958, San Josemaría celebró por primera vez la Santa Misa en Gran Bretaña. Había desembarcado el día anterior en el puerto de Dover y, como solía hacer en otras naciones, nada más llegar rezó tres Avemarías y concluyó con la jaculatoria: Sancta Maria, Regina Angliae, ora pro nobis!

El recurso a Nuestra Señora sería una constante en los sucesivos viajes que hizo a las Islas Británicas hasta 1962. En Londres, las iglesias católicas de Westminster Cathedral, Spanish Place, Santa Etheldreda, y las protestantes de la Anunciación de Bryanston Street, Westminster Abbey o Hannover Square recibieron la visita del fundador del Opus Dei, muchas veces con el rosario en la mano. En los templos protestantes de All Hallows y Saint Bartholomew, se detendría a rezar con fe ante una imagen de la Virgen.

Delante de esta imagen, San Josemaría se detuvo a rezar un 'Acordaos'
Delante de esta imagen, San Josemaría se detuvo a rezar un 'Acordaos'
Tan conocido era el amor filial de los ingleses por Santa María, que desde el siglo XIII el reino de Inglaterra fue conocido como Our Lady's Dowry, la Dote de Nuestra Señora.

Uno de los lugares con mayor tradición en la historia del catolicismo inglés es el Santuario de Willesden. La advocación que da nombre al santuario se celebra el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen. Fue precisamente en esa fecha, durante el verano de 1958, cuando san Josemaría acudió a rezar a Nuestra Señora.

El nacimiento del santuario se remonta a la época medieval, en la que Willesden era sólo una aldea situada al noroeste de Londres. Se han descubierto restos de una iglesia del siglo XI y se sabe que ya en el siglo XII había un templo dedicado a Nuestra Señora de Willesden.

Durante la gran peste que asoló Europa en el siglo XIV, muchos peregrinos acudían a este lugar, atraídos por las curaciones milagrosas y las gracias que allí dispensaba la Santísima Virgen. Se convirtió de este modo en uno de los santuarios más importantes del país.

Como sucedió en otros casos, la imagen fue destruida en 1535. La que se venera actualmente es de finales del siglo XIX y fue coronada en 1954. Se talló con la madera de un viejo roble que crecía cerca del antiguo santuario y, en el arco que hay sobre la hornacina de la Virgen, figura la siguiente leyenda: imago per nefas abducta, amore filiorum reducta; imagen robada por odio y devuelta por el amor de sus hijos.

En Irlanda: 15 de agosto de 1959
El verano de 1959, San Josemaría hizo su primer y único viaje a Irlanda. No fue casual que llegara el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción. Naturalmente, como siempre hizo en las naciones que recorrió, el fundador del Opus Dei quiso dar a ese nuevo viaje un marcado cariz mariano: poner bajo el manto de la Virgen la labor apostólica de Irlanda. Así, durante los trayectos en automóvil, sembró de avemarías los caminos de ese país.
Maria Laach se encuentra a unos setenta kilómetros de Colonia, en una abadía benedictina muy frecuentada por los habitantes de esa zona de la Renania. San Josemaría estuvo rezando allí el 22 de septiembre de 1958
Maria Laach se encuentra a unos setenta kilómetros de Colonia, en una abadía benedictina muy frecuentada por los habitantes de esa zona de la Renania. San Josemaría estuvo rezando allí el 22 de septiembre de 1958

En Alemania: el recurso a la Madre de Dios, Mutter Gottes
La primera vez que san Josemaría estuvo en Alemania fue en 1949. Desde entonces, fueron muchos los viajes en automóvil a ciudades como Múnich, Colonia, Aquisgrán, Bonn, Düsseldorf, Maguncia y Coblenza.

Las imágenes de la Virgen que encontraba a su paso recibieron su cariño y su veneración. Entre otras, la de Maria Laach y la Mailänder Madonna, la Madonna de Milán.

Maria Laach se encuentra a unos setenta kilómetros de Colonia, en una abadía benedictina muy frecuentada por los habitantes de esa zona de la Renania. San Josemaría estuvo rezando allí el 22 de septiembre de 1958.

La Madonna de Milán es una bella talla gótica de gran tamaño que se encuentra en la capilla del Santísimo de la Catedral de Colonia. El fundador del Opus Dei rezó muchas veces en la Catedral y celebró la Santa Misa en un altar presidido por un famoso retablo, obra de Stephan Lochner.

La Madonna de Milán es una talla gótica que se encuentra en la Catedral de Colonia
La Madonna de Milán es una talla gótica que se encuentra en la Catedral de Colonia
También en Colonia, celebró varias veces la Santa Misa en la Iglesia de Sankt Andreas, muy cerca de la Catedral, donde se venera la Rosenkranzmadonna y donde reposan los restos de San Alberto Magno. En la Marienkapelle de este templo -iniciado en el siglo XII- se contemplan diversas escenas de la vida de la Santísima Virgen, realizadas hacia el siglo XIV, y que son una obra maestra de la pintura mural gótica.

Fruto de estos viajes, San Josemaría podía decir con razón durante un encuentro con alemanes en Roma que conocía Alemania tan bien como ellos y que había llenado las carreteras de su país de avemarías y de canciones.

El recurso a la Madre de Dios, Mutter Gottes, fue una constante en la expansión apostólica con la que soñaba San Josemaría. Acudía en sus viajes a lugares de gran tradición mariana, para impetrar su protección, y sugería a sus hijas y a sus hijos invocarla frecuentemente.

Buscar en: Relatos biográficos

Texto de la búsqueda




Fechas


Desde:
Hasta:



Documentos relacionados

Vídeo

El Papa en el día de Año Nuevo: “Nuestro camino de fe está unido a María"

El 31 de diciembre por la tarde, el Papa Francisco rezó un "Te Deum" para dar gracias a Dios por el año transcurrido. Allí el Papa pidió a los católicos que reflexionen sobre qué hicieron por los demás en el año pasado.

Documentos