PortadaBajo su impulsoMicrocréditos y muchas ayudas
Bajo su impulso

Microcréditos y muchas ayudas

Etiquetas: Formación, Pobreza, Solidaridad
En Mayo de 2002 fui al funeral del marido de Yaya Lita, a un barrio pequeño, Sitio Rustan de San Pedro en Laguna en Filipinas y vi la tremenda pobreza en la que vive la gente de allí. Muchos viven de lo que recogen en las basuras y las familias lo pasan muy mal por las condiciones precarias. En octubre del mismo año, Monseñor Josemaría fue canonizado, entonces le pedí ayuda para poder hacer algo por ellos.

Cuando volví de Roma después de la Canonización, me enteré de que estaba en venta una casa en el barrio, la compré y la convertí en una casa de juegos para los niños. Algunas madres que llevaban a sus niños regularmente a la casa, me pidieron que la convirtiera en una guardería y, gracias a la ayuda de parientes y amigos, se construyó la “Guardería de San Josemaría”. Las clases comenzaron el 3 de Julio de 2003 con 35 niños.

Poco a poco creció la amistad con la gente del barrio y, con la colaboración de mi marido, organicé una clase semanal sobre la Biblia para los hombres y clases de catecismo para las mujeres. No pasó mucho tiempo hasta que algunas parejas que no estaban casadas por la Iglesia decidieran recibir el Sacramento del Matrimonio. En 2003 unos 20 niños fueron bautizados y, desde entonces, un sacerdote va al barrio a celebrar la Santa Misa.

Microcréditos, champiñones y voluntarios internacionales
Con la ayuda de DAWV, una organización no gubernamental, se estableció un sistema de micro préstamos para ayudar a los residentes del barrio a empezar un pequeño negocio. Su iniciativa se llamó “Corazón y Peso” (Puso at Piso en Tagalog), y consistía en ahorrar pequeñas cantidades de dinero, hasta 20 pesos. Después de un tiempo podían pedir un préstamo del doble del dinero ahorrado y buscar una alternativa en la que invertir su capital.

Empezamos a hacer alfombras, pero no continuamos porque no podíamos permitirnos comprar máquinas de coser de alta velocidad. Ahora estamos poniendo un negocio de fabricación de detergente y esperamos que alguien nos eche una mano con el marketing. También les estamos ayudando en la producción de champiñones. El éxito de este negocio está en la colaboración que se prestan entre ellos. No quieren permanecer pobres y, si se les da una oportunidad, ponen todo su empeño para salir adelante.

Conrado es uno de los que intentó el negocio de los champiñones con Yaya Lita, su vecina en Sitio Rustan. Puso las semillas en un pequeño cobertizo junto a su casa y cosechó una buena cantidad. Dolores, madre de 10 hijos, vive en Sitio Rustan desde 1994. Su marido, Jimmy es conductor de jeepney. Instaló una peluquería hace tiempo pero la tuvo que cerrar por falta de clientela. Ahora ha hecho un cursillo de 3 meses de cosmética en el instituto TESDA y ha conseguido una buena base de clientes en Alabang Hillsborough.
Mi marido y yo nos dábamos cuenta de que solos no íbamos a mejorar el nivel de vida de los residentes de Rustan.

Afortunadamente, la guardería supuso un impulso para otros proyectos inimaginables e inesperados y ha atraído incluso a voluntarios de Australia y Nueva Zelanda. Durante una visita a Sitio Rustan, la Ong DAWV comprobó que el lugar es ideal para un campo de trabajo internacional, y que se necesitaba un aula para varios usos.
En Enero de 2004, seis meses después de comenzar la guardería, vinieron 24 voluntarias de Australia y Nueva Zelanda al campo de trabajo; algunas eran profesionales, otras bachilleres o universitarias. Con el dinero que consiguieron reunir, construyeron el aula.

Todas las mañanas, durante tres semanas las voluntarias mezclaban cemento y trabajaban manualmente en la construcción del aula. Las tardes las dedicaban a enseñar catecismo, a jugar con los niños y a dar clases de nutrición a las mujeres del lugar.

En Marzo de 2004, otro grupo de bachilleres del Club Narra fueron a Sitio Rustan para acabar de pintar el aula. El último día de la promoción rural se inauguró el hall y se le puso el nombre de “Aula de Amistad Filipina-Australiana-Neozelandesa”: PAN-Z. Desde entonces el Aula PAN-Z se ha utilizado para clases de catecismo, para prestar servicios médicos y para otras actividades sociales organizadas por amigos que se ofrecen voluntariamente a ayudar a la gente de Sitio Rustan.

Violín, flauta, dentistas ... cada vez más colaboradores
Mi hija mayor Tipin, y sus amigas organizaron una actividad de apreciación musical para los niños del lugar. Ella les introdujo en el violín, la flauta y la guitarra. Otro día trajo un grupo de universitarios que visitaron a las familias y organizaron una rifa con premios que habían pedido a los clientes de sus padres. Con el dinero recaudado compraron una dispensadora de agua y otros materiales para la guardería. Mi hijo Paul también llevó un buen número de compañeros de clase del Colegio de PAREF Southridge a las actividades.

Cuando tus amigas ven que te tomas en serio el proyecto, ellas también quieren prestar toda la colaboración que pueden. Mi dentista con otros colegas ha venido a ofrecer sus servicios gratis en la comunidad. Algunas amigas de mis amigas oyeron que se necesitaban más manos; así apareció Vicky que organizó el primer programa de una comida completa para los niños mal nutridos del barrio con la ayuda de patrocinadores.

El círculo de gente que quiere ayudar se ha hecho más y más grande. Es el caso de Lea que es médico. Ella y sus colegas llevaron a cabo varias misiones médicas en la comunidad. Otro médico, Mila, al conocer el desolador estado de Sitio Rustan, decidió que Sitio Rustan iba a ser una de sus Fundaciones beneficiarias. Hay muchas otras personas y grupos que contribuyen a mejorar Sitio Rustan de varias maneras, pero queda mucho por hacer y el trabajo continúa.

Ahora Yaya Lita está jubilada y tiene una pequeña tienda que puso con el dinero de su jubilación. Mang Conrado sigue yendo con su carreta a recoger chatarra que vende para sacar dinero para su familia. Espera ahorrar algo de dinero para comprar semillas de champiñones y cultivarlas con Yaya Lita. A pesar de las dificultades, no pierde la esperanza. Ha estado a punto de perder la vida en una lucha contra el sindicato de los basureros y reconoce que seguir vivo es un favor de San Josemaría Escrivá. Sueña con ver a todos sus hijos con los estudios acabados y con una perspectiva de vida mejor que la suya.

Por otro lado, Dolores espera tener cuanto antes los papeles en orden porque está deseando casarse con Jimmy. Confían en que Jimmy podrá tener un trabajo fijo muy pronto y sueña con que sus hijos terminen sus estudios en la escuela.