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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

Dificultades económicas

Etiquetas: Empresa
San Josemaría con don Alvaro, en Roma
San Josemaría con don Alvaro, en Roma
No le asustaron nunca las dificultades económicas. Ni en los comienzos, cuando puso en marcha aquella primera Academia en la calle Luchana, ni cuando –con los años– las obra apostólicas promovidas por el Opus Dei se multiplicaron por toda el mundo. Porque sólo le movía la gloria de Dios, no descansaba al disponer de un instrumento para el apostolado: enseguida pensaba en otro, que pudiera servir adecuadamente para esparcir la semilla del Evangelio. Lo manifestaba, medio en serio medie en broma, en diciembre de 1973:
¿Os acordáis de que, un día de éstos, hablábamos de que en la Obra siempre hay necesidades y realidades de pobreza? Os comentaba que siempre habrá Centros en donde lo estén pasando humanamente mal. Anteayer he recibido carta de un hijo mío que está en un país grande, donde es profesor ordinario de una universidad. Lleno de alegría, me cuenta que ya tienen casa en un sitio céntrico: es una casa de buen aspecto, pero sin un mueble, sin una cama. Dice que hacen camping dentro del piso, van a comer donde pueden, y están felices.

Le daba especial alegría comprobar que esas personas, en medio de las dificultades económicas, rezaban, trabajaban y hacían una intensa labor apostólica. Y como lo mismo sucedía en muchos sitios, aclaraba: es bueno que suceda.

Un capítulo decisivo de esta aventura humana y divina del Opus Dei lo constituye el Colegio Romano de la Santa Cruz. Merece la pena detenerse en él, en cuanto es modelo de cómo actuó el Fundador de la Obra para extenderla por la tierra.

El Colegio Romano fue erigido el 29 de junio de 1948. Comenzó en un viejo edificio del Parioli que había sido legación de Hungría ante la Santa Sede. Conseguir aquella casa fue auténtica audacia, porque carecían de recursos económicos. Piden el importe en francos suizos –comentó Mons. Escrivá de Balaguer por aquellos días–. Como no tenemos nada, ¡qué más le da al Señor facilitarnos francos suizos que liras italianas! Y aparecieron las personas dispuestas a adquirir ese inmueble y a financiar las obras necesarias para instalar allí, no sólo el Colegio Romano –centro de formación para socios del Opus Dei de todo el mundo–, sino la sede central de la Obra.

Don Álvaro del Portillo se ocupaba muy directamente de la marcha económica de todo aquello, y llevaba a cabo toda esa labor a pesar de encontrarse enfermo, con fiebres muy altas. Mons. Escrivá de Balaguer manifiesta con gracia que el mejor remedio para devolverle la salud sería ponerle un buen parche de muchos miles de dólares.

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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo

Gracias a la autorización expresa de Ediciones Rialp ha sido posible recoger esta publicación en formato electrónico en la presente página web.

Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1976.