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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

De cien almas, nos interesan las cien

Etiquetas: Apostolado, Solidaridad, Desarrollo
Desarrollaba una intensa actividad apostólica con personas de toda suerte y condición. A los estudiantes les animaba, de modo especial, a hacer apostolado con sus compañeros de Facultad, pero sin olvidar que en el Opus Dei cabían todos, también los obreros. Al doctor Jiménez Vargas no se le borra el nombre de un empleado de banca, Dorado, que entendía bien la Obra. Murió en los primeros días de la guerra.

Braulia García Escobar guarda también en su memoria la a en la calle Martínez Campos, como un trasiego de chicos jóvenes de muy distinta posición: “Había muchos estudiantes y también había muchos obreros”.

A Vicente Hernando Bocos le parece que donde conoció a don Josemaría fue en la “Casa del estudiante” entre 1929 y 1930. Luego, el servicio militar, su intensa actividad política, la cárcel –desde 1932– y finalmente el destierro en 1935, truncaron sus relaciones. Al principio, vivía en una Residencia para sacerdotes en la calle de Larra, número 3, y “tenía en marcha su apostolado con un grupo de obreros, oficinistas, gente de clase media, y también nos trataba a los universitarios”.

En 1940 –según publicó en la Hoja del Lunes de Madrid don Pedro Gómez Aparicio, historiando los primeros años de la Escuela Oficial de Periodismo– Mons. Escrivá de Balaguer un joven sacerdote aragonés ya rodeado de una cierta popularidad en los ambientes estudiantiles y obreros madrileños, que frecuentaba con predilección”.

Este apostolado universal del Fundador del Opus Dei se compendia en su frase constante a lo largo de los años: de cien almas, nos interesan las cien. Su corazón sacerdotal no sabía de discriminaciones. Era preciso llegar a todos, porque –como diría mil veces, exponiendo la doctrina del Apóstol –cada alma vale toda la sangre de Jesucristo.

En sus años de Madrid, soñaba también con llegar a los ambientes rurales. En 1935 había redactado unas notas sobre el trabajo apostólico que los socios del Opus Dei realizarían en el campo. A Joaquín Herreros Robles, Presidente del Comité de gestión nacional de las Escuelas Familiares Agrarias en España, se le grabó en el alma, años después, la pena del Fundador del Opus Dei por las precarias condiciones de vida que las familias rurales sufrían en multitud de sitios, de tantos países.

La idea de promoción profesional y humana, y de formación cristiana en el campo, que Mons. Escrivá de Balaguer acariciaba desde sus años mozos, cristalizaría con el tiempo en muchas actividades: unas, obras apostólicas promovidas por el Opus Dei, como la de Montefalco, en Morelos (México); otras, iniciativas personales de socios de la Obra, fruto de su afán de servir a los hombres y de su ilusión apostólica. Las Escuelas Familiares Agrarias fueron una respuesta personal de Joaquín Herreros y otros socios del Opus Dei atendiendo un deseo expreso del Fundador. En 1976 existen en España 36 Escuelas, impulsadas por multitud de personas, entusiastas y generosas, identificadas con la finalidad de las EFA: dar formación cristiana y hacer una promoción profesional, cultural y humana, en los ambientes rurales.


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Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


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