San Josemaría Escrivá
6 de Octubre de 2002

Datos y cifras de la canonización

Etiquetas: Agradecimiento, Canonización, Iglesia, Juan Pablo II
Los concelebrantes
Junto al Papa concelebraron otras 42 personas entre cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes. Entre ellos, el Card. José Saraiva Martins (Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos), así como los cardenales Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid (diócesis donde vivió el nuevo santo hasta su traslado a Roma y donde tuvo lugar la fundación del Opus Dei en 1928), Sodano, Ruini, Meissner, Etchegaray. Además, estaban también presentes mons. Omella (obispo de Barbastro, ciudad de nacimiento de san Josemaría), y mons. Javier Echevarría (Prelado del Opus Dei).

En el presbiterio
A la izquierda del altar papal se encontraban las autoridades eclesiásticas, más de 400 entre cardenales, arzobispos y obispos. Muchos de ellos vinieron a Roma acompañando peregrinajes de sus propios países. Cabe destacar la presencia de 50 obispos africanos, 53 españoles y 55 italianos. Entre los otros obispos se encontraban S. E. mons. Kondrusievic, de Moscú, arzobispos maronitas y un obispo caldeo del Líbano y dos obispos de Cuba. También había representantes de diversas realidades eclesiales como mons. Camisasca, Kiko Argüello, Carmen Hernández y Andrea Riccardi. Entre los superiores de órdenes religiosas estuvieron presentes, entre otros, representantes de los Frailes Menores Conventuales, de los Mercedarios, de las Siervas de Jesús de la Caridad, de las Brigidinas, etc.

La delegación italiana, presidida por el vicepresidente del Consejo de Ministros, Gianfranco Fini, estuvo formada, entre otros, por Pierferdinando Casini (presidente del Congreso) y el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu. También asistieron el presidente de la región del Lazio (Francesco Storace), el presidente de la provincia de Roma (Silvano Moffa) y el alcalde de Roma (Walter Veltroni). Otras personalides italianas fueron Francesco Rutelli, Massimo D’Alema, Cesare Salvi, Domenico Volpini, Luigi Angeletti (UIL) y Albino Gorini (FISBA-CISL).

La delegación oficial de España, presidida por Ana de Palacio (ministra de Asuntos Exteriores), contó además con la presencia del ministro de Justicia, el presidente de Navarra y el alcalde de Barbastro. Otras personalidades presentes eran Mama Ngina Kenyatta y Lech Walesa. Finalmente, cabe destacar la asistencia de diversas personalides del mundo del deporte y de la cultura como Angela Palermo de Lazzari (presidente internacional de la Liga de amas de casa), o Rosalina Tuyuc (activista de los derechos humanos de Guatemala), entre otros.

El doctor Nevado
En primera fila se encontraba el doctor Manuel Nevado Rey, médico cirujano, curado milagrosamente en 1992 de una radiodermitis crónica, gracias a la intercesión de Josemaría Escrivá. El suyo ha sido el milagro estudiado para la canonización. Nevado Rey acudió a Roma junto con un grupo de familiares y amigos de Almendralejo (Badajoz, España).

Jóvenes
Masiva presencia de jóvenes en la plaza de San Pedro. Los organizadores calculan aproximadamente 80.000 chicos y chicas, de los cuáles cerca de 2.000 colaboraron como voluntarios.

El participante más joven en la canonización ha sido Mary Inmaculate Amungwa, nacida el domingo 22 de septiembre de 2002 en Yaoundé, Camerún. Inmaculada hizo su primer viaje en compañía de sus padres Athanasius y Veronique. Salieron el 4 de octubre desde el aeropuerto internacional de Nsimalen, Camerún.

Ancianos
Uno de los peregrinos más ancianos fue el Padre Quirino Glorioso, 99 años, sacerdote de la diócesis de Laguna, en Filipinas. Cuenta que sus feligreses, conociendo su devoción por el nuevo santo, hicieron una colecta para pagarle el viaje. “Nunca había estado en Roma, así que estoy contentísimo de que se haya podido realizar mi deseo de ver al Papa y de asistir a la canonización de Josemaría Escrivá”. Después añade: “Josemaría tiene 100 años, yo tengo 99 y … todavía aquí”. En el sagrato ha estado presente además el cardenal de edad más avanzada, el jesuita Adam Kozlowiecki, nacido en Polonia en 1911 y actualmente residente en Zambia.

Teresa Funes, de 82 años, recorrió 1.800 km en furgoneta para llegar a Roma desde el pueblo de Baza (España). “Tenía un grandísimo deseo de estar presente en la canonización, pero no decía nada a nadie”, recuerda. Sus hijos le dieron una sorpresa y organizaron un viaje en etapas. “En la furgoneta puedo mover los pies, se para cada dos horas para estirar las piernas…”

Para dar gracias
En la ceremonia estuvieron presentes también un gran número de personas venidas para agradecer al nuevo santo la propia curación que atribuyen a la intercesión de san Josemaría Escrivá. Shirley Sangalang (Filipinas), por ejemplo, se restableció de una grave infección auricular; Gabriela Hernández Fumaro (Nueva York), de cinco años, se curó repentinamente de una reacción alérgica desencadenada por una vacuna; Nelson Shack, peruano, se recupera de una cojera causada por problemas en la columna vertebral como consecuencia de un accidente.

Otras personas que han sido curadas, también de manera extraordinaria y que participaron en la ceremonia son Acisclo Valladares Aycicena, embajador de Guatemala ante la Santa Sede, y Virginie Arsma, holandesa, que resultó ilesa en un grave accidente automovilístico gracias a la intercesión de Josemaría Escrivá.

Lejano y cercano
Un participante llamado Mark Gardiner calcula haber recorrido 18.580 kilómetros para llegar a Roma. Vino desde Wellington (Nueva Zelanda), con otras ocho personas. Fueron probablemente los participantes en la ceremonia venidos desde más lejos. Sin embargo, los metros que ha recorrido para llegar a la plaza el sacerdote Francesco Russo, que vive en Borgo Santo Spirito fueron únicamente veinte.

Voluntarios médicos
Cerca de 150 voluntarios de la Libera Università Campus Bio-Medico de Roma colaboraron en el servicio médico situado en el Hospital Ospedale Santo Spirito. Entre ellos numerosos médicos y enfermeras del Policlínico del Campus, así como estudiantes de los últimos cursos de medicina y de enfermería.

Imaginación para encontrar los medios
Para muchos peregrinos venir a Roma comportó un gran sacrificio económico. Es el caso de unos 300 campesinos del Valle de Cañete, zona de Perú en la que está muy difundida la devoción a san Josemaría. Aldegunda Esperanza Chumpitaz de Orellana cuenta que, para poder financiar su viaje a Italia, desarrolló diversas actividades como por ejemplo la producción y venta de 7.000 “picarones” (dulces típicos a base de calabaza, levadura, y harina).

Noel Macaraeg es un joven filipino, enfermo de leucemia. Es el más joven de una familia de 10 hijos, devota del nuevo santo. Su hermano Raul solicitó una ayuda a la “Make a Wish Foundation”, institución norteamericana dedicada a subvencionar los deseos de jóvenes con enfermedades terminales. El deseo de Noel era poder venir a la canonización con su familia. Después de rezar al santo, el deseo se cumplió y la fundación patrocinó el viaje de Noel, con dos hermanas y su madre.

Miguel Chigüichón es un jardinero de Guatemala. Durante los siete meses previos a la canonización dedicó todas las tardes del sábado, al finalizar su jornada de trabajo, a lavar automóviles a domicilio. Con el dinero conseguido pudo pagar su billete a Roma.

Natividad y Javier Isorna son padres de una familia numerosa de Santiago de Compostela (España). Para financiar el viaje a Roma, abrieron una “hucha familiar” para depositar los ahorros de padres e hijos, incluidos ingresos por pequeños trabajos esporádicos realizados en los meses precedentes a la canonización. Chus (16 años) explica como nació este proyecto: “Papá se puso a hacer filloas (plato típico gallego), y mamá hizo pastas y dio clases particulares. Yo atendí a una persona anciana y los fines de semana, con mi hermana Paola, hicimos otros trabajillos. También hemos trabajado como baby-sitters en fiestas y recepciones”.

Lucille Gaudette, una mujer de Quebec (Canadá) que esperaba participar en la canonización, no podia hacerlo a causa de un cáncer contra el que en esos momentos estaba luchando. La señora Gaudette decidió que su participación consistiera en dar sus ahorros a jóvenes participantes de su ciudad.

Participantes de otras religiones
En 1950, a petición de Josemaría Escrivá, la Santa Sede aprobó que también los no católicos pudieran ser admitidos como cooperadores del Opus Dei. Desde aquel momento han colaborado en las actividades de la Prelatura numerosos cristianos de otras confesiones, así como personas pertenecientes a otras religiones. En la plaza había una signifivativa representación. En la canonización participaron, entre otros: Hinrich Bues, pastor protestante de Hamburgo (Alemania); el poeta ruso Alik Zorin junto con un grupo de ortodoxos provenientes de Rusia; el señor Tapio Aho-Kallio, profesor de religión luterana en una escuela de Helsinki (Finlandia) y otros luteranos venidos en un viaje organizado desde Suecia y Noruega; el pintor chino Gary Chu; un matrimonio anglicano de Nigeria (los señores Gbenro y Funso Adegbola), etc.

Roma abre sus puertas
Más de 950 familias romanas se adhirieron al programa “Bienvenidos a mi casa”; ofrecieron alojamiento a las personas o familias que les asigna el Comité. El programa estuvo dirigido a peregrinos con escasas posibilidades económicas.

“Las familias romanas —explicó Federica Paolini, que colaboró con el programa— tienen una larga tradición de hospitalidad”. Y añadió: “Para muchos de nosotros el fundador del Opus Dei ha sido verdaderamente un padre. Gracias a él hemos descubierto que la Iglesia es una familia y la hospitalidad es, por tanto, un gesto espontáneo. Estoy segura de que será una experiencia fantástica para todos”.

Comunión
1.040 sacerdotes distribuyeron la Comunión en la plaza de San Pedro, plaza Pío XII y Via della Conciliazione.

Flores
La escalinata de San Pedro estubo adornada con una alfombra de flores llegadas desde Ecuador y donadas por un devoto del nuevo santo, José Ricardo Dávalos, floricultor de profesión. El Ecuador es uno de los mayores países exportadores de flores en el mundo. De este país llegaron muchos millares de flores. La cooperativa italiana “Il Camino” de San Remo colaboró con 7.000 rosas, claveles y anturios para la decoración lateral del altar y del ambón. Junto a otras 25 personas, el empresario alemán Jürgen Kluempen se unió a esta iniciativa y, además de participar en la oferta, se responsabilizó del traslado de las flores desde Amsterdam a Roma. Por otra parte, de Australia se han traído 200 waratahs—flores autóctonas de color rojo—para acompañar las reliquias de Josemaría Escrivá durante los días en los que éstas estarán expuestas para la veneración de los fieles en la basílica de San Eugenio.

La casulla del Papa
Los ornamentos y vasos sagrados utilizados por el Papa se realizaron en Talleres de Arte Granda, en España. La casulla del Papa fue confeccionada a mano para la ocasión, con tela procedente de Nueva Delhi (India).

Comidas
Según el Comité organizador, 55.000 peregrinos encargaron bolsas de comida para consumir en las inmediaciones de la plaza de San Pedro. Cada bolsa contenía dos bocadillos, una bebida, una fruta y un dulce para celebrar. Para reducir los costes de las bolsas de comida, la empresa “Fiorucci” ha regalado 30.000 lonjas de jamón; la “Interpan” de Terni, 35.000 bocadillos; la “Ferrero”, 15.000 dulces “Snack and drink”, y la “Peroni”, 40.000 cervezas en lata.

Kit del peregrino
El “kit del peregrino” contienía el libro “San Josemaría”, la “Guía y Programa”, un mapa de Roma y un sobre para dar un donativo al proyecto Harambee 2002. Además, cada participante disponía de un folleto en diversas lenguas para seguir la Misa.

Muelle San Josemaría en Civitavecchia
El mismo 6 de octubre, a las 18.00, se dedicó un muelle a san Josemaría Escrivá en el puerto de Civitavecchia, donde llegaron más de 10.000 participantes a la canonización desde diversas ciudades del Mediterráneo. Primero, hubo una ceremonia oficial y después un festival internacional con la participación de los pasajeros de las naves venidas a la canonización.