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Testimonios

Alessandra Borghese, periodista, Italia

Lo ordinario se convierte en extraordinario

23 de octubre de 2004

Etiquetas: Trabajo, Vida ordinaria
Otro santo por el que tengo gran afecto y a quién debo una importante orientación en mi vida espiritual es Josemaría Escrivá. Es el Fundador del Opus Dei. Yo no formo parte de esta Obra. Sin embargo, me siento muy atraída por el espíritu que la sustenta y que ha sido propuesto por este sacerdote español. Nosotros, habitualmente, creemos que para llegar a ser santos, es necesario hacer cosas extraordinarias, fuera de lo común. Escrivá, en cambio, nos ha enseñado que basta con desempeñar con amor el deber o la ocupación profesional a la que nos llama la vida.

El camino de la santidad pasa, por tanto, por lo ordinario, por las cosas normales, el trabajo, la vida de familia, pero también por el ocio, por la amistad, etc.

Por este motivo, es necesario, por ejemplo, prepararse bien para ejercer una profesión y estar al día. También esto forma parte de la santidad porque es una de las formas posibles de expresar y vivir el respeto hacia los otros. Acudir con alegría renovada a atender a la propia familia, servirse el uno al otro en la rutina cotidiana es también una ocasión de santidad.

De esta forma, lo ordinario se convierte en extraordinario porque si se realiza con amor, en unión con Dios, sacraliza la realidad y, ya en cierta medida, la transforma. Creo que la espiritualidad propuesta por Escrivá es verdaderamente muy moderna, apropiada para los laicos que viven en el mundo y que de él quieren y deben ocuparse. Una nueva forma de contemplación, vivida, sin embargo, en el seno de una realidad que es común a todos, creyentes y no creyentes y que, precisamente por eso, puede hacerse levadura y convertirse en testimonio.

Testimonio procedente de su libro “Con ojos nuevos”