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Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer

Alegría de vivir

Etiquetas: Alegría, Buen humor
En esa alegría de vivir se fijó también el profesor Viktor E. Frankl, en sus encuentros romanos con el Fundador del Opus Dei, y la describe en términos precisos, técnicos: “Evidentemente Monseñor Escrivá vivía totalmente en el instante, se abría a él completamente, y se entregaba a él del todo. En una palabra. para él debía poseer el instante todas las cualidades de lo decisivo (Kairos–Qualitäten)”.

Su buen humor era contagioso, porque respondía a una alegría verdadera, que surgía de la paz de su alma en gracia que tenía también raíces de dolor: el dolor normal que acompaña necesariamente la vida de todo hombre sobre la tierra. Se había fijado en los campesinos de su tierra, que pinchan las brevas, para que el fruto sea más dulce, y así aceptaba contento las contrariedades de cada día, viendo en ellas los alfilerazos con los que el Señor haría que su jornada fuera más fecunda y esperanzada.

El 27 de junio de 1975 El Noticiero de Zaragoza publicaba un artículo de José María Zaldívar, que refleja el clima cordial que el Fundador del Opus Dei creaba a su alrededor, como por ósmosis. Había ido en octubre de 1960 a Zaragoza, para recibir la investidura como doctor honoris causa de su Universidad. José María Zaldivar acudió al Paraninfo de la Facultad de Medicina, donde se celebraba el acto, aunque llevaba unos días sin poder acercarse a los micrófonos en su diaria emisión de la radio, porque la inesperada muerte de su hermano le tenía en un hundimiento total. Había ambiente de fiesta en aquel Paraninfo. Mons. Escrivá de Balaguer entró “sencillo, abstraído de toda vanidad humana; sonriendo, familiar. Comprendí al verle cruzar aquella vía académica, que él nos demostraba –autor de Camino– su propio camino y su peculiar forma de caminar. La sencillez, la que engendra la paz en diafanidad de criterios; la rigurosidad suave que se puede crucificar con sonrisas”. Tanto se conmovió José María Zaldívar que aquel mediodía volvió “a ser voz en la radio, a base de olvidar mis penas, contando la alegría del altoaragonés”.

La anécdota llegó a oídos de Mons. Escrivá de Balaguer, que quiso saludarle. Zaldívar acudió a la cita. En el periódico, quince años después, no recoge el diálogo. Sólo habla de un abrazo, de una bendición y de un regalo: un ejemplar de Camino, con una jaculatoria escrita por la mano del Fundador del Opus Dei: Omnia in bonum! (“Todo es para bien”). Y concluye José María Zaidívar: “Me ha correspondido en la vida, como a todo mortal, sufrir desde 1960 tantas casas que pocos sabrán... Pero ahí estaban las palabras de Josemaría Escrivá de Balaguer, como lección”.


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Acceso directo a los capítulos
Presentación
Capítulo Primero: Una Familia Cristiana
Capítulo Segundo: Vocación al sacerdocio
Capítulo Tercero: La fundación del Opus Dei
Capítulo Cuarto: Tiempo de amigos
Capítulo Quinto: Corazón Universal
Capítulo Sexto: El resello de la filiación divina
Capítulo Séptimo: Las Horas de la Esperanza
Capítulo Octavo: La libertad de los hijos de Dios
Capítulo Noveno: Padre de familia numerosa y pobre
Epílogo


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